jueves, 9 de junio de 2016

Crónica- Un viaje inesperado



          El Salto Ángel es catalogado como una de las maravillas del mundo, uno de los lugares que todo venezolano y extranjero debe conocer, un salto ubicado en el Parque Nacional Canaima, Edo. Bolívar, Venezuela. Es el pico con agua más alto que existe en el mundo entero. ¿Un maravilloso destino para viajar?

Exactamente para noviembre del año 2014 Miguel invitó a sus hijos (Juan, Miguel, Mariangela)  a un viaje el fin de semana, tenían dudas e intrigas sobre el destino que les esperaba. Esa llamada fue un lunes por la tarde, pasaban los días y no les decía el lugar, llegó el viernes y muy temprano fueron al aeropuerto, precisamente el destino era el Parque Nacional Canaima, les dijo: ”Conocerán el Salto Ángel.”

A las 8 de la mañana ya todos estaban embarcando, los hermanos bromeaban sobre la sorpresa que había planeado su padre, ya que no solía hacerlo. Al despegar todos los pasajeros sacaban sus teléfonos para capturar los paisajes que rodean el Estado Bolívar. Sonrisas y emociones expresaban los rostros de sus compañeros de viaje.

Colores sobresalían en las quebradas del lugar, seguían volando y las expectativas iban aumentando, cada vez se aproximaban más al parque y aún seguían tomando fotos. Se comenzaba a ver la pista donde aterrizarían, el piloto informa sobre su aproximación al lugar y todos se colocaron en posición segura para aterrizar. Helicópteros y aviones minaban la pista.

Inmediatamente fueron trasladados al hotel donde se hospedarían las siguientes noches, un vehículo era el medio de transporte para apreciar aún más la fauna del lugar. Animales, flores y árboles sorprendían a los turistas. Viernes por la mañana y ya los turistas se sentían participes de este gran lugar. Pasaron el resto del día cociendo lugares cercanos al hotel y capturando momentos con sus cámaras.

Sábado ya y les toca comenzar la aventura hacia el pico con agua más alto del mundo, diversas nacionalidades mezcladas en un mismo viaje. Más de 3 horas de travesía donde las risas y bromas no faltaban, la mayoría demostraba felicidad, pero había un pasajero que no se notaba tan feliz. Ese era Juan, quién había tocado en una lancha con 12 rusos y más nadie, se podrán imaginar… todos se reían, pero él seguía sin entender que decían sus compañeros; sus familiares iban en otra embarcación acompañados de venezolanos, pero estaba full ya.

Se aproximan y se comienza a ver el famoso salto, todas las cámaras encendidas capturando el momento, el lugar, el paisaje, un sinfín de maravillas que rodean el lugar, los turistas se quedan abajo, se veía muy lejos sin duda. Ahora se preguntan: “¿cómo subiremos?” enseguida responde el guía: “comencemos a caminar y no perdamos tiempo”. La familia comenzaba a subir hacia el pico.

Ninguno de ellos se encontraba en buena forma física, aunque la juventud de los hijos les facilitaba su recorrido; entre bromas y cansancio llevaban más de media hora escalando. Nada fácil para los padres de esta familia, pero cada vez más cerca. Cuando estaban por llegar Mariangela dice: “no puedo más” pero descansó y siguió el camino. Llegan al tan esperado lugar, un mirador que permitía apreciar perfectamente el Salto Ángel. Sonrisas y emoción mostraba esta familia que sin duda había logrado un objetivo, llegar juntos al destino propuesto.

Posiciones, muecas y distintas locuras inventaban para seguir tomando fotos y disfrutar del lugar, banderas y gorras de Venezuela acompañaban a los turistas para darle un toque nacionalista al momento, desconocidos se tomaban fotos junto a esta familia. El momento se prestaba para conocer fácilmente a las demás personas.

Capturas, videos y muchísimas ocurrencias por parte de los hijos llenaban de alegría el momento. Poco tiempo después, era hora de marchar, bajar el camino antes recorrido, pero con una satisfacción, ya haber visto el lugar. Los familiares junto a todos los turistas fueron dirigidos a un lugar donde pasarían la noche al pie del pico.

Un movimiento poco común en el lugar llamaba la atención de esta familia. Helicópteros, lanchas y grandes equipajes apreciaban los familiares. Fueron acomodados en el lugar donde se les informó que se estaba grabando una película, protagonizada por el actor Edgar Ramírez. Poco esperaron para dirigirse al lugar donde él se encontraba y pedirle una foto, realmente un viaje muy completo, cada vez más sorprendidos.

Domingo por la mañana y les tocaba irse, todo tiene su final y no era un excepción para esta familia, recogieron sus equipajes y abandonaron el lugar, dirigiéndose al aeropuerto. Embarcaron y comenzaban su vuelo con destino a Puerto Ordaz. Felicidad y agradecimiento de todos hacia su padre, por el maravilloso viaje que les había regalado.

Juan Rodríguez

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