Muchas veces cuentan historias de personas que, al
vivir sin equilibrio, y sin deseo de avanzar en su vida, se estancan en una
época que no es la correcta, en un tiempo que no les corresponde ya.
Difícilmente no nos ocurre, porque aunque somos capaces de superar varias
cosas fácilmente con ayuda de amigos y
familia, pero aun así, nos encantaría revivir muchas otras. Somos seres que,
aun más que nostálgicos, dependemos de nuestras experiencias para vivir,
dependemos de recuerdos. Si así como los enamoramientos nos afectan muchísimo
en toda nuestra línea de tiempo, también los lugares que visitamos, las
personas que conocemos y se van, los objetos que adoramos y se pierden. En fin,
por muchas diferentes razones podemos estancarnos en el tiempo, podemos querer
quedarnos indefinidamente en un sitio donde éramos alguien, y en un momento que
ya no será nunca más. Pero hay que seguir adelante, con constante seguridad de
que las cosas serán mejores, de que los retos serán más fuertes, y de que las experiencias
continuaran siendo difíciles de olvidar. Pues como somos personas que no existirán
nunca más, debemos vivir los momentos de la misma manera, momentos que no
volverán.
Jesús Perez
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