A los que
dicen que las palabras son solo palabras y que no tienen fuerza ni importancia,
pues creo que están equivocados. ¿Cuántas veces una simple oración no nos ha
hecho desvelar o aunque sea no podemos dejar de pensar? Eso me ha ocurrido a mí;
en uno de mis tantos problemas personales.
Me he enfocado
en ser el orgullo de mi familia que es lo que más me importa; he dejado de
hacer muchas cosas por el hecho de que no quiero causar más problemas. No digo
que sea la mejor hija del mundo, pero tampoco soy la peor, por lo menos en comparación con otros. No he
sido la mejor alumna del aula de clases, pero mis notas han sido muy aceptables;
ni rebelde, ni alcohólica, ni drogadicta soy.
Muchas veces
me ocurría que ponía todas mis ganas en
lograr equis cosa que me propusiera y cuando finalmente lo lograba solo quería
que me lo reconocieran, pero nunca obtuve algo más que un simple “qué bueno,
pero tienes que mejorar”, lo que hacía que quisiera hacer las cosas aún más
perfectas para ver si así me felicitarían, pero seguía obteniendo lo mismo.
Logre decidir
qué haría con mi vida, que era lo que quería ser en un futuro y pues empecé
poco a poco a tratar de cumplir lo que deseo. Hay ciertas etapas de tu vida
donde te sientes capaz de todo, donde tienes absolutamente todas tus
expectativas puestas en ti mismo, pero de repente llega alguien sin buenas
intenciones y con una simple oración echa tu mundo abajo. “-Siento que he perdido mi tiempo contigo-“ .Fue lo último que me
dijo una persona cruel que a mi parecer no tenía ningún sentido.
Por un simple
problema que no viene al caso, me dijeron esas palabras. Allí es donde todo
pierde sentido, donde te das cuenta que no le prestan atención ni a lo más
mínimo de tus acciones buenas, sino solo se encargan de fijarse en lo negativo
que puedas tener. Empiezas a sentir que no sirves para nada y esas palabras
retumban y retumban en tu cabeza, que a pesar de que intentas hacer lo correcto
nadie reconoce eso pero si critican tus defectos. Ese día sentí que haga lo que
haga nunca lograré que estén conformes, que siempre miraran mi lado malo y no
se enfocaran por sentirse orgullosos de mi lado bueno.
Después de
pasar horas llorando, y repitiéndome a mí misma que no servía para nada, llegue
a un momento de reflexión de lo sucedido; me tranquilice un poco y empecé a
buscarle una solución al asunto. Me di cuenta que lo más seguro es que no logre
cambiar la opinión de esa persona sobre mí, pero tengo en mis manos la mejor
oportunidad, la cual es, cambiar MI opinión sobre MI.
Miles de
personas pueden decirte muchas cosas distintas, algunas hirientes, otras que te
alegren, pero al fin y al cabo solo lo que tu pienses sobre ti es lo que te
debe importar. Situaciones como esta pueden ocurrir en tu vida en diferentes
ámbitos; en cualquier momento puede llegar alguien y decirte que no eres lo
suficiente, que todo lo haces mal aun así no tenga razón en lo que dice, ni
bases para fundamentar y explicar por qué opina así; pero está en ti dejar que
esas palabras te desanimen.
Las palabras
si tienen poder y mucho, solo que no sabemos utilizar esa fuerza e importancia
que tienen. No debemos tomar esas
opiniones o comentarios de una forma negativa, tiene que ser totalmente lo
contrario. Que esas palabras retumben en tu cabeza no para hacerte sentir mal,
si no para darte ánimos, que sean la base de tus recorridos y que te impulsen a
ser una mejor persona sin dejar de recordar que no necesitas que nadie más crea
en ti, DEBES TÚ MISMO HACERLO. Darte cuenta que no eres incapaz de nada y de
demostrarte a ti mismo que esas personas están equivocadas.
Gladys León