jueves, 9 de junio de 2016

Ensayo- Sociedad sin criterios


   José Ingenieros, un sociólogo  y medico ítalo-argentino pregonero del libro El hombre mediocre; caracteriza a las personas mediocres como “incapaces de utilizar su imaginación para forjar ideales para luchar por un mejor futuro.”; aceptando a la rutina y los prejuicios, formando parte “del rebaño que sigue sin cuestionar nada."

     A simple vista se puede observar que la mediocridad abunda en la sociedad venezolana, como lo explica Gabriel Antillano, estudiante de la UCAB Caracas en su columna del Diario El Nacional. Antillano, destaca su amor por las letras y simultáneamente hace énfasis a su terror por la piratería que existe en la educación universitaria.

    La educación es la base fundamental de todo ser humano; sin esta el hombre se encontraría vacío. Pero ¿qué pasa cuando tener educación se transforma en una decisión y no una obligación? La libertad de poder elegir entre educarse y no educarse quizás es lo que ha afectado a nuestra sociedad, y más cuando observamos ejemplos que nos demuestran que obtendríamos los mismos beneficios tomando el camino fácil; con camino fácil me refiero a aquel que no requiere de dedicación, esfuerzo y lucha para recorrerlo.

     Concuerdo totalmente con la opinión de Antillano de que el hecho de que existan pensamientos mediocres en un instituto universitario es aterrador. De que existe mediocridad existe, aunque no estoy de acuerdo con tildar como culpables a los supuestos encargados de formar una sociedad correcta. Los culpables no son ellos, los culpables es la sociedad que no hace el llamado de atención cuando observa que las actitudes no son correctas, los culpables somos nosotros que utilizamos el silencio y decidimos por ser “uno más del montón” y no por tratar de cambiar las situaciones.

     La política es sucia, como muchos lo sabemos, pero lo es así por el simple hecho de que somos una sociedad débil, que dejamos que se aprovechen de nosotros para obtener sus beneficios. La historia lo explica, estamos acostumbrados a decidir por lo que nos conviene y no por lo que sería correcto. Quizás si alguno de los que nos damos cuenta de esto no hiciéramos caso omiso y de verdad actuáramos con el fin de cambiar la situación, todo sería distinto. Si dejáramos esos pensamientos ignorantes, despectivos y mezquinos quizás nuestra historia fuera otra.

Para los que quieran leer el artículo, este es el link 

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