Son
sentimientos que dejamos correr por el cuerpo como si no llegaran a convertirse
en algún momento en problemas cotidianos. No dejamos fluir las cosas como se
deben, tal como si nos aferráramos a una roca en el río, simplemente porque nos
gusto esa en especial, simplemente porque queríamos quedarnos ahí a ver como el
viento movía los arboles. El tiempo va claramente según su propio rumbo y el
destino es tan solo un pasillo con puertas por donde podemos escoger las vías
por las cuales queremos pasar. Momentos divertidos, tristes, agradables,
serios, emotivos, emocionantes, diferentes y tan difíciles de describir en
simples palabras, lo sabemos, todos lo sabemos. Nos hemos aferrado a rocas en
el camino porque no queríamos seguir el ritmo del río, porque no queríamos
seguir solos aquella dirección. Complicado en cualquier sentido, tomando en
cuenta que simplemente es eso, una roca, de las cientos que hay más adelante,
pero no, algo tenía aquella que nos hizo fijarnos en ella. El intento de los
supervivientes queda catalogado como el impulso físico y emocional, que
realizamos para no soltar lo que el río nos va a quitar tarde o temprano, lo
que el río no nos tuvo reservado, y nunca lo tendrá para nadie.
Jesús Perez
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